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Al día siguiente en la compañía llegue ansioso para ver a Indiana y hablarle de lo sucedido, espere varias horas mirando compulsivamente el reloj cada minuto sin recibir noticias de Indiana, así que decidí llamarla, el teléfono sonó varias veces y cuando creía que nadie lo contestaría ya en espera del ultimo timbrar Pamela lo tomo con voz agitada, e inmediatamente confirmo que era mi llamada se adelanto diciéndome que estaba a punto de llamarme para presentarme mil excusas por Indiana, ya que no podría asistir al trabajo porque tenia un malestar de resaca que la mantenía en cama, pero no me dejo colgar el teléfono sin recordarme la invitación para la cena de celebración de su casamiento al día siguiente, le di gracias por su confirmación y me despedí deseándole que Indiana recuperara su salud.
Llego la cuenta cero, y por primera vez en la vida me sentía un perdedor, sin ánimos para levantarme aquel día y sabiendo no había podido conquistar el amor de indiana, aunque el sabor de sus besos me hablaban de nuevas esperanzas, sabia que esta velada seria mi ultima oportunidad para ganar su amor, y que podría convertirse en vez de un final en un nuevo comienzo.
Llegue unos quince minutos tarde al apartamento para hacerme sentir el importante, recibí de camino varias llamadas a mi celular que quedaron marcadas como perdidas, y al llegar Indiana y Pamela me esperaban preocupadas por saber que me había pasado, y mientras me reprochaban la tardanza yo observaba lo bella que estaba Indiana con su vestido rojo con escote abierto que apenas cubría escasamente sus senos, y debo confesarles que no puede evitar admirar la silueta de Pamela cuando se acerco a la luz de la lámpara de noche situada al lado del sofá de la sala, sus pantalones blancos en lino transparentaron su rincones mas íntimos carentes de ropa interior, pero Indiana rompió el aquel desliz de mis instintos de hombre cuando comento que los planes habían cambiado y que aquella noche celebraríamos fuera en un restaurante que había reservado cerca de la playa, el cual después de la media noche se convertía en una discoteca para todos aquellos amantes del desvelo de la madrugada.
Sin tiempo que perder nos trasladamos a aquel lugar de un encanto sin igual, la brisa del mar, las lámparas a media luz y el olor a perfume de mujer impregnaban de magia la noche, ordenamos una botella de vino tinto reserva chileno y una entradas de cortes fríos mientras el chef se preparaba para atacarnos con lo mejor que tenia, una exquisita variedad de platos de mariscos que hacían sentirse como Dios al mas infeliz de los mortales, y mientras llegaba nuestras ordenes para la cena yo buscaba en mi mente algún tema para conversar, ya que no sabia de que otra cosa hablar mas que del deseo de arrebatarle de las garras de Pamela a Indiana, pero con ya era costumbre en mi me guarde mis sentimientos, y sutilmente admire la belleza de las dos y les di las gracias por su invitación, lo cual rompió el hielo para iniciar una vana letanía de elogios mutuos.
El chef había excedido nuestras expectativas y junto con aquellas delicias ya habíamos acabado dos botellas de vino y la tercera se encontraba a medio camino cuando nos dieron las doce de la media noche y los empleados del lugar empezaron a preparar el local como salón de baile, no hicimos a un rincón mientras veíamos llegar mas clientes puntuales a aquella cita a una noche de rumba, y era sorprendente ver con la rapidez que prepararon aquel restaurante exótico con piso en madera en un amplio salón de baile.
La noche estaba perfecta para desencadenar los más profundos temores y entregarse a disfrutar de los placeres eróticos que invitaban la música, el baile y el alcohol que poseía nuestros cuerpos en un trance hacia lo prohibido, ya el vino había sido sustituido por cerveza en cada una de nuestras manos y cada uno bailaba a su propio ritmo individualmente pero a la vez haciendo una sola masa que brincoteaba haciendo vibrar el suelo de madera suspendido por encima de la arena de la playa, y en medio de esa algarabía yo buscaba el roce del cuerpo de Indiana y Pamela me rozaba por detrás haciendo de mi un sándwich perfecto de placer para liberar mis deseos comprimidos, en uno de esos momentos deje caer mi mano derecha hasta los tobillos de indiana que estaba bailando de espaldas a mi y la empecé a subirla deslizándola entre sus muslos y cuando toque su intimidad humedecida ella se volteo con una mirada de reproche advirtiendo la presencia de Pamela, así que para igualar la situación me di vuelta hacia Pamela y entrelace sus piernas con las mías haciendo movimientos eróticos bajando hasta el piso, luego subimos lentamente mientras acariciaba atrevidamente sus curvas al final de su espalda, pero cuando el momento se puso mas caliente Indiana sugirió irnos a la casa y sin reprochar abandonamos el lugar.
Pregunta al lector: ¿Cómo describirías la cita perfecta?
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¥¥¥¥¥™hack hack¥¥¥¥¥®™ dice: viva viva el power capullo xd
master dice:
que mala onda chico
